Historia

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El sitio de Castillo de Bourron, situado en la comuna de Bourron-Marlotte en Seine-et-Marne, siempre ha sido muy favorable para los asentamientos humanos: ubicado entre el bosque de Fontainebleau al norte, y el valle de Loing al sur, cerca de una fuente de agua constante, conocida como Saint-Sévère.

También fue ocupado constantemente desde la época Neolítica – unos 5000 años antes de Cristo – Como testigo de ello está un bello jarrón conservado en el Museo de las Antigüedades Nacionales de Saint-Germain-en-Laye.

Luego invadido por los celtas, dieron el nombre de Bourron al lugar, o de acuerdo a la antigua ortografía  Bouvron o Bovron, que proviene de Bovron, el dios galo de las aguas.

  

 

En el período galo-romano, el conocimiento del catastro permite delimitar una gran explotación agrícola que traspasaba la actual zona del castillo: su centro, confirmado por los restos arqueológicos, se encontraba a menos de cincuenta metros del castillo y todavía fue ocupado durante la alta Edad Media. 

 

Los señores de Bourron y el primer castillo

A partir del año 1150, las actas oficiales y las donaciones a las congregaciones religiosas en la región, proporcionan información sobre los primeros señores de Bourron: establecidos alrededor del valle de Loing, de Jacqueville al oeste, en Saint-Mammès en el Sena. Fueron capaces de servir al rey en una época donde el Reino de Francia se confundía aún con la Ile-de-France.

Con el escudo “con tres espoletas” debían poseer desde el principio una mansión señorial, prueba de su nobleza y lugar donde hacían justicia, aunque como se describe en 1367 durante una inspección real: Bourron era una fortaleza “cerrada entre muros y rodeada de fosos de agua.”

Uno de los primeros señores fue Robert de Borron, quien reunía los relatos de tradición oral céltica, el ciclo artúrico de la Mesa Redonda, ordenando y remontando a sus orígenes cristianos: con la trilogía de José de Arimatea, Merlin y Percival, escribió, al final del siglo XII, la primera novela en prosa francesa, la novela de Saint-Graal que tuvo un gran impacto.

Hacia el año 1380 – ignorando bajo qué circunstancias – el señorío de Bourron pasó durante unos 60 años a la familia de Villiers de l’Isle-Adam, donde uno de sus miembros, Jehan, en 1402 “hizo la declaración escrita de sus bienes y enumeró sus pertenencias, incluido el Castillo de Bourron” antes de pagar tributo al rey de Francia. Es la primera descripción, en una larga serie, en lo que concierne a la época medieval. Al parecer, coincide con el contorno del dominio galo-romano dibujado en el catastro.

El dominio vuelve, entre 1445 y 1465, a un familiar, Denis de Chailly, de la gran familia de los vizcondes de Melun, el más importante de los capitanes de las armas de Brie que participó en éste hecho, y junto a Juana de Arco, a la reconquista del territorio francés contra los ingleses. Charles de Melun, obtuvo poco provecho ya que fue decapitado en 1468 por orden de Luis XI, por haber dejado escapar a un prisionero del estado. Su hijo Antoine, heredó los territorios de Melun y Bourron. A su muerte en 1487, dejó tantas deudas que el vizconde y su señoría de Bourron fueron embargados y subastados.

Tras un largo procedimiento, los últimos subastadores, Regnault du Chesnay, escudero, y Olivier de Sallard, caballero y gran halconero de Francia, se convirtieron el 15 de julio de 1500, en propietarios asociados con el Vizconde de Melun y la señoría de Bourron, que más tarde se repartirían.

El castillo en “ladrillo y piedra” de Sallard

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En 1502, Olivier de Sallard se convirtió en el único propietario de Bourron. Una familia belga especializada en el adiestramiento de halcones al servicio de los duques de Borgoña. Olivier Salaert de Doncker era contemporáneo del rey de Francia Luis XI.

Olivier de Sallard se unió como halconero; sus sucesores Carlos VIII y Luis XII le confirmaron sus funciones de gran halconero de Francia. Además, Carlos VIII le otorgó las cartas de naturalización, lo que le permitió convertirse en dueño y tener descendencia en Bourron durante dos siglos y medio.

Cincuenta años después de la compra de Bourron, la familia Sallard padecía verdaderas dificultades financieras, puesto que dos de los hijos, Jehan y François, fueron co-señores de Bourron. En 1562, aun solteros, hicieron una donación de todas sus posesiones. Jehan de Sallard desapareció rápidamente sin un heredero.

Su hermano François se casó con Diane Clausse entre 1562 y 1574, hija del secretario de finanzas del Estado de Henri II que, como tal, le proporcionó una dote confortable. Esto permitió la compra de más tierras para completar los dominios de Bourron, y probablemente, la sustitución de la antigua fortaleza medieval por el castillo actual a finales del siglo XVI.

La posesión en la época clásica

Durante el siglo XVII, la vida parece haber sido tranquila en el nuevo Castillo de Bourron, la familia Sallard lo visitaba muy a menudo, mientras que el padre y el hijo mayor luchaban como oficiales en uno de los regimientos de la Guardia Francesa del rey.
Armand-Nicolas Sallard tuvo que lograr grandes hazañas militares, ya que alrededor de 1680 Luis XIV expandía los terrenos de Bourron en marquesado.
El castillo y el título pasaron al segundo esposo de su madre, Frederic Beringhen, también oficial, después de la muerte del último Sallard, en 1708 en la batalla de Oudenarde. Frederic Beringhen perteneció a la rama más joven de una familia de protestantes holandeses, cuyos hijos mayores servían a los reyes Luis XIII, Luis XIV y Luis XV como Primer Escudero, cargados de honores y consideración.

Esta relación explica el hecho de que el Castillo de Bourron fuera elegido para recibir, en octubre de 1725, al rey destronado de Polonia, Stanislas Leczinski, debido a un problema para ser recibido en la corte de Fontainebleau, durante el matrimonio de su hija con el joven Luis XV. La nueva reina de Francia venía diariamente a visitar a sus padres e incluso perdió un diamante en el parque. 

Louis XV à la chasse au château de Bourron-1725

Durante el siglo XVII, la vida parece haber sido tranquila en el nuevo Castillo de Bourron, la familia Sallard lo visitaba muy a menudo, mientras que el padre y el hijo mayor luchaban como oficiales en uno de los regimientos de la Guardia Francesa del rey.
Armand-Nicolas Sallard tuvo que lograr grandes hazañas militares, ya que alrededor de 1680 Luis XIV expandía los terrenos de Bourron en marquesado.
El castillo y el título pasaron al segundo esposo de su madre, Frederic Beringhen, también oficial, después de la muerte del último Sallard, en 1708 en la batalla de Oudenarde. Frederic Beringhen perteneció a la rama más joven de una familia de protestantes holandeses, cuyos hijos mayores servían a los reyes Luis XIII, Luis XIV y Luis XV como Primer Escudero, cargados de honores y consideración.

Esta relación explica el hecho de que el Castillo de Bourron fuera elegido para recibir, en octubre de 1725, al rey destronado de Polonia, Stanislas Leczinski, debido a un problema para ser recibido en la corte de Fontainebleau, durante el matrimonio de su hija con el joven Luis XV. La nueva reina de Francia venía diariamente a visitar a sus padres e incluso perdió un diamante en el parque. 

Durante la revolución, los “sans-culottes” de Nemours vinieron en febrero de 1794, para saquear el castillo y eliminar los símbolos del feudalismo: el portal con armas señoriales de la entrada, el palomar de base cuadrada y los fosos que intentaron llenar; se llevaron a París a la Marquesa de Bourron, entonces viuda, quien sólo obtuvo su salvación con la caída de Robespierre unos meses más tarde. Su hija menor, Adelaide-Luce, fue encarcelada por los habitantes de la aldea, como una forma de proteger tanto a ella como al castillo.

El castillo vivió entonces algunas adversidades, por culpa del hijo de la Sra. de Varennes-Bourron: Ya encarcelado por deudas a sus dieciocho años, persistió hasta el punto de ceder en 1806 el dominio a su principal acreedor. Éste repartió las tierras y revendió rápidamente el castillo y su parque a Adelaide-Luce y a su esposo, el Marqués de Montgon, quienes no cesaron de recuperar, parcela tras parcela, hasta reconstituir el dominio original, y sus sucesores continuaron con esta enmienda.

La época contemporánea

Debido a las herencias, el Castillo de Bourron fue vendido tres veces: primero por los Montgon en 1849, los Brandoix en 1862 y finalmente por los Piollenc en 1878.
Estas dos últimas familias participaron activamente en la vida de la comuna, como alcaldes, benefactores. Reconstruyeron en parte la iglesia del siglo XII. En esta época en el Castillo de Bourron y especialmente en el pueblo de Marlotte se experimentó una intensa actividad artística: como en Barbizon, un centenar de pintores y escritores quedaron seducidos por el encanto rústico de sus casas y la proximidad del bosque de Fontainebleau.

En 1878, el dominio fue comprado por los Montesquiou-Fézensac, quienes hasta hoy día siguen ocupándolo. Familia de la antigua nobleza de Gers, entre sus antepasados se encuentran: el famoso d’Artagnan, ministros de Luis XIV, así como Le Tellier de Louvois, Madame de Montesquiou, institutriz del pequeño Rey de Roma, quien la llamaba cariñosamente “mamá Quiou”. Durante un siglo, se centraron en restaurar y renovar el castillo a partir de sus recuerdos familiares. Tras los bombardeos de la segunda guerra mundial, debieron restaurar el parque con una distribución “a la francesa” y de esta forma mantener su carácter armonioso como prolongación del bosque de Fontainebleau.

El Conde y la condesa Blaisede Montesquiou no tuvieron hijos y confiaron la propiedad a su sobrina, la condesa Marie-Laure de La Bédoyère, quien a su vez lo dio como herencia el 24 de diciembre de 2001 a una de sus cuatro hijas, mi esposa, Estrella.

 

 

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